Y, ¿Cuándo llega un hermanito?

¿Cuándo ha llegado el momento para darle un hermanito al primogénito? ¿Cómo decírselo al primer hijo? ¿Cómo manejar los celos?

Todas estas preguntas vienen a la cabeza dentro de una pareja…

Generalmente, todas las parejas optan por los 2 o 3 años del primer hijo como momento idóneo para tener otro hijo. Esta edad es bastante adecuada, ya que el primer hijo ya no es un bebé, come solo, tiene control de esfínteres, duerme toda la noche, camina perfectamente… Pero la diferencia de edad no es tan amplia como para que los dos hijos no puedan compartir juegos, horarios…

Y, ahora que el embarazo ha llegado, ¿cómo se lo decimos a nuestro hijo?

Es importante que sean los padres quienes anuncien la llegada de un hermanito y que le expliquemos la situación con total normalidad, claridad y simplicidad. El pequeño hará preguntas y nuestro deber como padres es explicárselos con tranquilidad.

No es necesario que se lo digamos de inmediato, pero no debemos esperar tanto como para que se note la barriga de la madre y que vea que todo el mundo habla de cosas que él no sabe.

Cuando ya se sabemos que la madre está embarazada, pero todavía no le hemos dicho nada al primer hijos, una buena estrategia es  interesarse por bebés, mostrando agrado y haciéndole partícipe de estas situaciones.

Durante el embarazo es importante hacerle partícipe. Se le puede decir que le diga cosas a su hermanito a través de la barriga de su mamá, que intente escucharle, que pueda participar en la elección de las cositas para el nuevo hermano… Incluso, si el médico lo permite, sería una buena idea que el pequeño estuviese presente en una ecografía, de esa forma sería consciente de el hermanito está creciendo en la barriga de su mamá.

Como hemos dicho es importante hacerle partícpe, pero no debemos hablar todo el tiempo sobre la llegada del bebé, porque podemos hacer sentir a nuestro primogénito que su hermano es más importante que él.

Ha llegado el momento del parto, y ¿qué hacemos con nuestro hijo?

Lo primero es avisarle de que papá y mamá irán al hospital porque el hermanito va a nacer y que estará unos días fuera.

El pequeño debería quedarse en casa, sería bueno que un familiar se trasladase al domicilio con el pequeño, de esta forma cuando llegue el hermanito, el podrá recibirlo, ser el anfitrión.

Mientras que la madre esté hospitalizada, el padre debe hacer varias visitas a lo largo del día, para que el pequeño no se sienta abandonado y si en la maternidad lo permiten llevarle a conocer al bebé una vez haya nacido. Es importante, que se sienta parte de la celebración, puede llevar un regalito para su mamá y su hermanito, un dibujo o algo hecho por él sería muy positivo.

Y, ¿al llegar a casa?

Es posible que cuando vea la forma de comer de su hermanito, se sienta impactado y perciba que entre su hermanito y su madre hay un vínculo especial y diferente. Puede que le llegue a impactar tanto que incluso comience a llorar. Esta reacción es normal y no es preocupante.

Cuando veamos que reacciona de esta forma no es adecuado que dejemos de atender al bebé o que le digamos cosas como que a él le queremos más que al bebé. Si le impacta mucho ver como se alimenta su hermanito, podemos trasladarnos a otra habitación y que sea él quien poco a poco se vaya acercando; lo hará poco a poco…

La vida de nuestro hijo no debe verse excesivamente modificada por la llegada del bebé. Debemos incentivar sus relaciones sociales, sus juegos con otros niños.

Hay que recordarle al hermano mayor lo importante que es serlo, las ventajas que tiene como que se puede acostar más tarde, comer cosas ricas, hacer juegos de mayores…

A pesar de la llegada del bebé, hay que buscar un momento para dedicarle en exclusiva a nuestro hijo mayor. Un momento especial cada día, para que sienta que es importante.

Hay ciertas reacciones que nos pueden sorprender de nuestro hijo mayor:

Comportamientos similares a los de un bebé. Debemos explicarle que es un juego y que él es mayor

Llantos más habituales. Saber cual es el motivo del llanto y si es una simple llamada de atención, no hacerles más caso del habitual

Dificultad para dormir o a la hora de acostarse en su cama. Paciencia, no debemos permitir que estas rutinas se modifiquen

Comportamientos agresivos hacia el bebé o a la madre. No reaccionar exageradamente, explicarle que no son comportamientos aceptables y recompensarle cuando muestre comportamientos agradables y cariñosos.

Llamadas de atención en momentos inesperados. Actuar como en todas las llamadas de atención, no atenderlas.

Los más importante es tratar la situación con naturalidad y claridad.

Alejandra F. Aladro

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