Peleas entre hermanos

Cuando se tienen dos hijos, casi todos los padres piensan: “si no se llevan mucho tiempo, podrán ser compañeros de juegos, y seguro que se llevan bien”, pero llega un momento en el que nos damos cuenta, que a pesar de que jueguen entre ellos, pasan gran parte del tiempo peleando, discutiendo y haciéndose de rabiar…

Ante este hecho, tenemos que tener en cuenta que es algo normal y tan habitual que hay estudios que indican que la media de peleas entre hermanos es de cinco veces al día.

A pesar de saber que es algo normal, habitual, hay ciertos consejos que nos pueden ayudar a que algunas de las peleas disminuyan y sobretodo a que aprendan a solucionarlo entre ellos.

  •  Lo primero que debemos tener en cuenta es que las comparaciones son odiosas. A ninguno nos gusta que nos comparen con otra persona que hace algo diferente a nosotros, ¿verdad? Pues a los niños tampoco. Debemos intentar motivar a nuestros hijos a través de lo que ellos hagan, recompensándoles por sus logros e incentivándolos a mantenerlos y a aumentarlos.
  • Cuando observemos que nuestros hijos se están peleando, debemos entrar en la habitación para calmarles, es decir, nuestra actitud debe ser relajada, calmada, tranquila. Desde ese estado de ánimo será más fácil llevarles a ellos a ese mismo estado.
  • Los padres no deben tomar partido por ninguno de los hermanos, debemos actuar como mediadores, nunca como jueces.
  • Una vez que los hermanos se hayan relajado lo suficiente como para poder escuchar, se les pedirá que expongan sus puntos de vista, su versión de los hechos. No olvidemos que no debemos tomar partido por ninguno de los dos, pero si debemos ayudarles a expresarse, a buscar las palabras adecuadas.
  • Una vez expuestos los puntos de vista, se incentivará a los hermanos a que busquen una solución entre los dos.
  • Debemos tener en cuenta que una pelea o discusión entre dos hermanos siempre debe tener unos límites. No debemos tolerar las faltas de respeto, los insultos y por supuesto las agresiones físicas. Estos hechos deben tener consecuencias, pero tenemos que dejarles claro a nuestros hijos que las consecuencias son por las faltas de respeto.

A pesar de que las peleas entre hermanos sean habituales y normales, si les ayudamos, podrán aprender a negociar y a buscar soluciones aceptables entre los dos, estaremos convirtiendo una situación conflictiva y estresante en una oportunidad para que nuestros hijos crezcan y maduren.

Alejandra F. Aladro

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