Incontinencia urinaria nocturna

Es mucho más frecuente de lo que pensamos que los niños menores de 5 años se hagan pis en la cama, de hecho, es considerado dentro del proceso normal del desarrollo, pero llegando el límite de los 4 años hay que empezar a prestar atención a unas pequeñas señales que nos pueden orientar si es algo normal o es algo más preocupante.

Lo primero de todo, es hacer que nuestros hijos se sientan seguros, que esta dificultad no mine su confianza ni autoestima.

Según nos informas varios estudios, la eneuresis nocturna se observa hasta en un 20% de niños de 5 años, y generalmente, a partir de este momento cede de forma espontánea hasta en un 15% de los casos.

Tenemos que tener en cuenta que hay dos tipos de enueresis:

  • La primaria, que se da cuando el niño nunca llegó a conseguir el control nocturno de esfínteres (entre el 75 y el 90%)
  • La secundaria, que ocurre tras un periodo de control nocturno de esfínteres. En estos casos, suele ser transitoria y suele ocurrir en los que la rutina del niño se ha visto afectada por sucesos externos a él como el nacimiento de un hermano, la muerte de un familiar, separación de los padres, mudanzas…

Ante una enuresis debemos tener en cuenta una serie de factores:

  • Causas físicas: En ocasiones existe una prediposición genética si hay algún familiar que padeció eneuresis nocturna en la infancia. También puede ocurrir que nuestros hijo produzca una menor cantidad de la hormona que controla la producción de orina durante el sueño, o que nuestro hijo tenga una maduración tardía.
  • Factores orgánicos: Infecciones urinarias, apneas del sueño
  • Factores psicológicos: estos factores son causa principalmente en las eneuresis secundarias

Una vez hayamos valorados los factores que pueden estar incidiendo en la situación, nos planteamos y ahora, ¿qué hacemos?. Ante todo, debemos mantener la calma.

Como hemos visto, es algo relativamente normal hasta los 5 años y a partir de este momento suele desaperacer de forma espontánea, por lo que lo primero que debemos hacer es no minar la autoestima ni la confianza de nuestra hijo. No es adecuado usar castigos, retos o humillaciones…

Una buena idea es crear una rutina antes del sueño, en la que podemos incluir la disminución de líquidos antes de que se acueste (entre dos horas y hora y media), e incluir una visita al baño justo antes de que se acueste.

Los halagos siempre funcionan mejor que los castigos, por lo que cuando pase una noche sin mojar la cama, debemos halagarle y hacerle sentir importante.

Otra medida que se puede adoptar es despertarle a media noche para que vaya al baño; aunque esta medida hay que sopesarla bien, ya que puede causar enfados, malestar y dificultades en la recuperación del sueño del niño…

Y como último consejo, volvemos a repetir, mantener la calma, intentar que ni los padres ni los hijos lo vivan como un gran problema, que se sientan avergonzados o inferiores… Debemos ocuparnos de la situación, pero no hacer que todo gire entorno a ella.

Si es necesario, no debemos olvidar que podemos consultar al pediatra que podrá analizar cada caso en particular y os indicará si es necesario empezar con algún tipo de tratamiento.

Alejandra F. Aladro

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2 pensamientos en “Incontinencia urinaria nocturna

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