Las Relaciones Sociales en la Adolescencia

Mi hijo acaba de entrar en la adolescencia… Y, ¿ahora qué hago?

¡Parece estar poseído! Unos días me habla, otros ni me dirije la mirada, y no “me permite” acercarme a él mientras que está con sus amigos… Parece que se avergüenza de mí…

Todos estos comentarios son comunes entre los padres que tienen un hijo entrando o en la adolescencia; empiezan las preocupaciones por los cambios de actitud y sobretodo por los nuevos comportamientos en lo que se refiere a las relaciones sociales.

Hasta ese momento, la familia constituía el grupo más importante de la vida del niño, a pesar de que ya comenzaba a relacionarse con grupos de iguales y su actitud hacia los padres ya había variado, pero es en este momento cuando el niño, deja de ser un niño y siente una mayor necesidad de comprobar en el mundo real y con su grupo de iguales, lo que, hasta ese momento, era incuestionable, los criterios establecidos en la familia.

Necesidad de independencia

En este momento, el adolescente tiene la necesidad de valerse por si mismo, de buscar sus propias comprobaciones de la realidad. Hasta este momento, el niño tiene la visión del mundo que la familia le ha transmitido, pero al entrar en la adolescencia, siente la necesidad de comprobar por sí mismo, si los valores y criterios son reales, si hay otras posibilidades. Para ello el adolescente entra en un proceso de diferenciación de su familia

Este proceso es totalmente normal y necesario y se hace, entre otras formas, a través de las relaciones sociales, que ya no están mediadas por sus padres.

Los adolescentes sienten la necesidad de tomar sus propias decisiones en lo que refiere a sus amistades y grupo de iguales; necesitan resolver por ellos mismos los problemas que puedan surgir en las relaciones, tener su propio criterio a la hora de elegir su grupo de iguales y las actividades que realizar.

Búsqueda de identidad

Una de las misiones que tiene un adolescente es crearse una identidad propia, generar la percepción que tienen de sí mismos y conocer sus propias características y personalidad.

Es por este hecho que para sentirse reforzados, buscarán un grupo de iguales que reflejen esos criterios que cree tener de sí mismo.

En ocasiones, se juntará a un grupo de iguales y lo mantendrá a lo largo de la adolescencia, pero en otras variará de grupo, hasta que encuentre uno en el que se encuentre bien, y se vea reflejado, apoyado y reforzado.

¿Cómo actuar ante los cambios?

Como padres debemos permitir que nuestro hijo experimente las sensaciones por sí mismo, darle la libertad necesaria para que experimente idependencia y para que se sienta seguro en su búsqueda de identidad.

Y, ¿cómo podemos hacerlo? Un ejemplo que podría ayudarnos a comprender la posición que debemos adoptar como padres, es imaginarnos que entre nosotros y nuestro hijo hay un hilo de pescar, un hilo que a pesar de ser fino y a veces inapreciable, es resitente. No debemos cortar este hilo, pero sí que debemos soltar un poco más para que nuestro hijo adolescente tenga sensación de libertad de movimientos y no un control férreo sobre él.

Este hilo nos permitirá darle a nuestro hijo esta sensación, pero hay que estar atentos para que cuando notemos un tirón, poder recoger el hilo y hacer sentir seguro a nuestro hijo.

Lo más importante, cuando nuestro hijo entra en la adolescencia es no juzgar sus cambios comportamentales, no criticar abiertamente a sus amistades y ofrecerle un espacio de seguridad dentro de la familia.

Alejandra F. Aladro

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s