Prevención de la depresión

 

Prevención de la depresión

Como hemos visto en “Depresión Infantil y Juvenil” la depresión en esta etapa vital es un hecho que afecta al niño en muchos aspectos de su vida y que pueda dejar graves secuelas que afectarán a su desarrollo evolutivo y en la creación de un adulto seguro y fuerte. Por todo ello debemos estar atentos a ciertos aspectos que nos ayudarán a crear un entorno positivo para que nuestro hijo crezca.

Por ello a lo largo de este artículo vamos a hablar sobre los factores de prevención que son aquellos aspectos de nuestra vida cotidiana que actúan como las vacunas en las enfermedades físicas, generando en la mente de nuestro hijo habilidades y recursos para afrontar situaciones complicadas, estresantes o frustrantes que podrían generar un malestar emocional.

Factores de prevención:

  • Buena salud física y mental en los padres. Está comprobado a través de diferentes investigaciones que los niños cuyos padres padecen trastornos de tipo emocional como la ansiedad y la depresión, tienen más probabilidades de padecer estos mismos trastornos. Por lo que para poder ayudar a nuestros hijos, primeramente debemos cuidarnos a nosotros mismos.
  • Estabilidad emocional en los progenitores. Como en el caso anterior si los padres tienen una estabilidad emocional adecuada, con una buena canalización y expresión de sentimientos y emociones, estaremos facilitando que nuestros hijos posean estas habilidades y recursos para poder manejar las emociones, tanto positivas como negativas.
  • Buenas relaciones conyugales. Si la pareja de padres, a pesar de tener conflictos, realiza un buen manejo de éstos, estará ayudando a crear un entorno seguro para el crecimiento de su hijo, así como un entrenamiento positivo en resolución de conflictos en las relaciones.
  • Creación de un entorno seguro. Cuidados básicos, cariño, contacto físico, acercamiento emocional son claves para la creación de este entorno seguro.
  • Tiempo de calidad.  No es necesario pasar numerosas al día con nuestros hijos, pero sí que es importante que sientan que siempre que necesiten a sus padres, éstos estarán ahí para ayudarles y ofrecerles soporte físico y emocional; por lo que el tiempo que pasemos con nuestros hijos debe ser de calidad y que ellos se sientan parte importante.
  • Actividades de ocio familiars. Con este tipo de actividades estaremos creando y fortaleciendo los vínculos familiares entre padres e hijos y entre hermanos.
  • Rutinas claras y predecibles. Las rutinas potencian la creación de un entorno predecible, donde el niño se sentirá seguro y podrá organizarse su tiempo para realizar sus tareas y disfrutar de su tiempo de ocio sin necesidad de sentir estrés
  • Buenas comunicaciones. Si las comunicaciones entre los diferentes contextos donde el niño está involucrado tales como la escuela, centros de actividades extraescolares y centros de actividades deportivas son positivas y fluidas estaremos creando un red en la que cualquier cambio en el pequeño será atendido de la forma en la que sea necesaria.

 

Alejandra F. Aladro

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