El aprendizaje y sus formas

El aprendizaje y sus formas

¿En qué momento empezamos a aprender? Y, ¿cuándo dejamos de hacerlo? La respuesta a estas dos preguntas es muy simple, siempre aprendemos; es decir, aprendemos desde el primer momento que nacemos (incluso algunos aprendizajes se realizan en el vientre materno) y dejamos de aprender en el momento en el que morimos.

Todo nuestro desarrollo se base en el aprendizaje. Es cierto que la genética también influye, de alguna forma, nos da la base de la que partimos, pero con el aprendizaje, vamos desarrollando esa base.

Antes de nada, vamos a establecer una definición para aprendizaje; aprendizaje es la forma en la que vamos adquiriendo conductas, formas de relacionarnos y expresión de sentimientos y emociones.

Pero no aprendemos únicamente de una forma. Existen diferentes formas de aprendizaje:

  • Imitación: los niños observan lo que hacen las personas significativas que tienen alrededor y tratan de copiar la conducta.
  • Refuerzos: o también consecuencias. Si cuando realizas una acción obtiene una consecuencia positiva, volverás a realizar esa conducta; si por el contrario la conducta es negativa, dejarás de realizar esa conducta.
  • Juego: mediante los juegos que realizan desde pequeños, son entrenamientos de acciones que deberán realizar cuando sean adultos. Con el juego pueden ensayar sin miedo a equivocarse y obtener consecuencias negativas.

Todas estas formas de aprendizaje se dan simultáneamente, interrelacionándose unas con otras.

El aprendizaje puede darse de forma guiada y estructurada por un adulto, pero también puede ser libre, permitiendo que el niño aprenda por si sólo. Debemos tener en cuenta, que debemos guiar o no al niño, en función, de la etapa del desarrollo en el que se encuentre y del tipo de conducta que esté aprendiendo.

Durante las primeras etapas de la vida, el aprendizaje no tiene porque ser tan guiado; sí, debemos estar atentos a lo que hacen para evitar situaciones peligrosas, pero no se debe forzar. El niño aprenderá a coger las cosas por si mismo, a rodar y darse la vueltal, a sentarse, a andar a hablar, cuando esté preparado para ello; no debemos forzarlo.

Según va siendo mayor, los aprendizajes deben ser más guiados y estructurados, orientar sobre las elecciones que hacer y sobre las consecuencias de realizar unos actos u otros.

 

 Alejandra F. Aladro

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