Orientaciones para la estimulación del lenguaje del niño

 

ORIENTACIONES PARA LA ESTIMULACIÓN DEL LENGUAJE DEL NIÑO

 

Todas las actividades que se comparten con los hijos, el baño, las comidas, el vestido….son los momentos óptimos para estimular el lenguaje. Es decir, aprovecha todas las situaciones cotidianas para interactuar con él, para ampliar su vocabulario.

Cuando hables con tu hijo exagera mucho los gestos (alegría, enfado, sorpresa…) ya que los niños reciben mucha información visualmente, y en edades muy tempranas ya les llama la atención las expresiones faciales, de manera que, es de las primeras cosas que aprenden. Cuando un niño ve que el padre le está mirando con cara de enfado, sabe que algo pasa, que le van reñir.

Cuando todavía son bebés y comienzan a balbucear, se puede repetir aquellos sonidos que emite el bebé, y hablar con él como si nos hubiera dicho algo, jugando sobre todo con la entonación, exagerándola (“a ver que cuentos me dices…”); en este momento es cuando es beneficioso el habla típica infantilizada (solo en esta edad)

Es recomendable que el niño tenga juguetes y objetos con sonidos habituales, de animales, de la ciudad, de instrumentos…así como escuchar canciones infantiles que motiven movimientos y gestos (“dar palmas, agacharse-saltar, emitir sonidos…”). Que el niño escuche los sonidos que hay a su alrededor, en casa, en la calle, y aprovecharlos para que aprenda a identificarlos e imitarlos  (“mira un coche, brrrruuumm”). También es favorable la manipulación de instrumentos musicales y objetos sonorosos.

Todos sabemos que los niños preguntan mucho, y que aprenden a través de estas preguntas; pues bien, también es muy favorable animarle a hablar a través de preguntas, y animarle a que piense y dé opiniones (¿por qué?, ¿a ti qué te parece?, ¿tú que crees?…). Así como pedirle que explique cosas durante el juego, actividades de la vida diaria…de esta forma además de estimular el lenguaje, también le dejamos espacio para crear opiniones, compartir ideas.

Utiliza preguntas abiertas, de manera que el niño pueda hablar. Ten paciencia y deja que hable el niño, y si no lo hace plantéale preguntas para fomentar el habla, es decir, tírale de la lengua. No debemos forzar las situaciones, ni repeticiones de letras o palabras, pero sí realizarle preguntas que estimulen el habla.

Hemos escuchado muchas veces que ver la televisión es muy mala. Sí es muy mala si se ve demasiado tiempo, y sobre todo cuando los niños lo hacen solos. Siéntate con él a ver la tele y explícale, pregúntale sobre los dibujos, cómo se llaman, de qué color…, es grande o pequeño, qué hacen….

Cuando el niño ya es más mayor es conveniente hablarle de forma clara y sin utilizar infantilismos, no imites su forma de hablar. Háblale el mayor tiempo posible. No le agobies si va lento, cada niño tiene su ritmo; no tiene que pronunciar y decir las palabras perfectamente.

Si pronuncia mal alguna letra o palabra: no es conveniente corregirle inmediatamente. Es más eficaz utilizar esa palabra o letra en una frase para que escuche como se dice (Si dice “me guta la pera”, le puede decir “a mi me gusta la manzana”), en vez de decirle “no se dice así, se dice…gusta”, lo cual suele motivar que se enfaden o que eviten decir esa palabra. Se puede hacer los mismo cuando utiliza erróneamente las frases (si dice “¿es casa tú?” le podría decir “sí, es su casa”). No se rían de los errores que comete el niño; nadie se ríe de su hijo/a, pero sí que es cierto que se frecuente que se nos escape alguna sonrisa porque  nos hace gracias cómo lo dice.

Fomente que utilice frases, no una sola palabra como frase. Por ejemplo, “comer”, decirle “¿quieres comer?”.

Como ya comenté anteriormente, el hecho de que los padres hablen correctamente al niño, es determinante para que pronuncien y articulen correctamente los sonidos.

Dale tiempo para que responda, es frecuente que nos adelantemos a responder por él (“verdad que sí que te gusta el chocolate”), sobre todo cuando otra persona es la que pregunta. Y no le interrumpa cuando cuente algo.

Algunos juegos recomendables para la estimulación del lenguaje, son:

-Contar historias, leer cuentos, veo-veo, adivinanzas, cantar canciones infantiles (sobre todo en aquellas que realizan movimientos y gestos, como agacharse, saltar….)

-Inventar juegos relacionados con la vida diaria que anime a emitir sonidos y realizar movimientos  (“ llama a la puerta…toc-toc-toc”)

-Jugar a realizar acciones: coger un peine y peinarse (mas tarde el peine será el dedo índice).

A veces es difícil tener el tiempo suficiente para estar con los niños, pero es necesario e imprescindible hablar con él de manera relajada, y dedicarle un tiempo diario. ¡Es indispensable que juegues y hables con tu hijo!

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