¿Quién es la sociedad?

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Todos vivimos en sociedad, formamos parte de un gran grupo social, lo que uno hace, afecta al que está al lado, pero no hacer también tiene sus efectos en nosotros mismos, y en quienes nos rodean.

Frases como: “Si los demás niños lo hacen, mi hijo también, sino se sentirá desplazado” están en nuestra boca cada día. Con este tipo de frases intentamos, de manera inconsciente, trasladar nuestra responsabilidad hacia la sociedad en general, pero ahora os lanzo otra pregunta ¿quién forma la sociedad?.

Estamos inmersos en un ritmo de vida extremo, tenemos prisa, poco tiempo para reposar y pensar; esta forma de vida se la estamos transmitiendo a los pequeños de la casa, con lo que les estamos enseñando a que se dejen llevar, a que no paren y piensen en como actuar, simplemente que actúen.

Entonces, como padres, ¿qué podemos hacer? Parece que estamos atados de manos y pies y que debemos ponernos una venda en los ojos, permitiendo que nuestros hijos hagan lo que la sociedad impone.

Tal y como hemos dicho antes hacer tiene consecuencias, pero no hacer, también, por lo tanto, decidir actuar de una forma u otra o simplemente, no actuar, son decisiones que debemos tomar con responsabilidad.

Si empezamos a ser conscientes de las decisiones que tomamos y no nos dejamos llevar, es probable que empecemos a tomar decisiones diferentes a las que tomábamos con anterioridad, y puede que nos sintamos diferentes, raros, incluso anómalos… Y en cierto modo es así, estaremos saliendo de la marea, de la corriente que nos lleva, sin pensar, sin permitirnos asumir la responsabilidad de nuestros actos.

Con esta nueva actitud en nuestra vida, asumiremos el control de lo que pasa en nuestro día a día, haciendo que abandonemos actitudes de angustia, de descontrol, de incapacidad; realizaremos aquello que esté en nuestras manos, dentro de nuestras capacidades, haciendo que asumamos la responsabilidad de nuestras acciones o falta de ellas.

Esta nueva actitud conlleva costes, debemos pensar como va afectar a quienes nos rodean y a nosotros mismos, aquello que realicemos, seremos conscientes de nuestros actos y no podremos responsabilizar al otro por nuestros fallos, ya que serán nuestros.

¡Pero los beneficios superan a los costes! Los logros serán nuestros, únicamente nuestros, llenaremos nuestra vida de satisfacción y felicidad, ya que estaremos haciendo lo que realmente queramos hacer, olvidando imposiciones externas.

Y esta actitud, ¿cómo afecta a los peques de la casa? Como hemos dicho en ocasiones anteriores, somos el mejor ejemplo para nuestros pequeños, nos imitan y actúan como nosotros, es decir, que les estaremos dando un ejemplo de responsabilidad y madurez que les permitará evolucionar y aprender de forma consciente.

La sociedad somos todos y cada uno de nosotros y debemos tomar el control de lo que nos pasa. Quizá, no observemos los cambios de manera global, pero si en nuestro círculo cercano, pudiendo aportar beneficios, y siendo ejemplos positivos.

Alejandra F. Aladro

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