Conciliación familiar

La conciliación familiar

Antes de buscar la conciliación fuera, busquemos los acuerdos dentro de la familia

En estos tiempos, se habla a menudo de conciliación familiar y laboral, pero realmente sabemos a qué nos estamos refiriendo y todo lo qué implica.

Primeramente, debemos conocer la definición de conciliación: “acuerdo o convenio”. Si atendemos a esta definición, a largo del día estamos constantemente conciliando.

Durante todo el día buscamos acuerdos con nuestra pareja, con nuestros hijos, con nuestros familiares, compañeros de trabajo y jefes. Por lo que cuando decimos que la conciliación no es posible, ¿qué es lo que realmente estamos diciendo?, ¿qué no somos capaces de llegar a acuerdos?

Sí que es cierto que cuando hablamos de conciliación familiar-laboral  estamos hablando de otro concepto, que podríamos definir de la siguiente forma:

“con la conciliación familiar y laboral buscamos el pleno desarrollo de la persona en todos los ámbitos que quiera desarrollar en su vida (laboral, familiar, afectivo, estudio, ocio y personal) y pudiendo mantener un equilibrio en los diferentes ámbitos sin que afecte, incluso mejorando la salud y la capacidad de desarrollo personal”.

Para conseguir esto, obviamente, necesitamos del apoyo de las empresas, instituciones y gobernantes. Pero también es cierto, que en ocasiones no somos capaces de conciliar el resto de las áreas de nuestra vida, obviando el ámbito laboral.

¿En cuántas ocasiones nos hemos visto desbordados por querer realizar o desarrollar una actividad personal, de ocio? ¿En cuántas ocasiones hemos dejado de hacer una actividad, para cubrir las necesidades de otros (sin incluir los hijo)? ¿En cuántas ocasiones hemos perdido oportunidades laborales, personales, académicas, de ocio, por no expresar nuestras necesidades y pedir apoyo?

Supongo que la respuesta a estas preguntas es: muchas, demasiadas… 

Tal y como hemos hablado en artículos familiares anteriores, los padres necesitan de un tiempo personal, de ocio y de disfrute en el que desarrollarse en otros aspectos de su vida. No sólo un miembro de la pareja, si no ambos.

Para conseguir este desarrollo personal de cada miembro de la pareja, de cada uno de los padres, debemos llegar a acuerdos, repartirnos las tareas y pedir las cosas de forma clara y explícita, sin ambigüedades y utilizando un lenguaje que no genere dudas en el otro, ya que de esta forma se evitarán los malos entendidos.

Si pedimos las cosas de forma clara, la respuesta que obtendremos será también clara; puede que no sea al 100% la que buscábamos, pero será clara.

Estaremos ampliando nuestro desarrollo, y fomentando en los peques de la casa una forma de actuación positiva, empática y asertiva.

Antes de pedir conciliación fuera, conciliemos dentro de nuestro propio hogar, de nuestra propia familia.

Alejandra F. Aladro

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