Cómo superar los miedos

El miedo es una emoción común y positiva

El miedo es una emoción común y positiva

¿Qué es el miedo? ¿Para qué sirve?

Lo primero que debemos tener en cuenta es que el miedo es una de las emociones innatas, tal y como explicamos en el artículo sobre Las emociones básicas, la sentimos desde el momento del nacimiento, y como el resto de emociones tiene una función en nuestro día a día.

Todas las emociones nos sirven para informarnos de las características de la situación que estamos viviendo, y de esa forma, poder actuar en consencuencia.

Por este simple hecho, debemos aprender a expresar las emociones de forma positiva y canalizada.

Una de las emociones más comunes entre los seres humanos es el miedo. Cuando sentimos esta emoción estamos identificando que el entorno que nos rodea es perjudicial para nosotros y debemos activarnos para salir de esa situación. No es negativo, al contrario es positivo; nos alerta de nuestra falta de seguridad.

Cuando somos adultos y sentimos esta falta de seguridad, buscamos los medios para volver a encontrarla; si somos capaces de identificar este sentimiento, esta emoción y usarla en nuestro beneficio, afrontaremos la situación temida y nos activaremos para encontrar soluciones. Si por el contrario nos bloqueamos, nos paralizamos y nos dejamos llevar, entraremos en un proceso que nos impedirá avanzar, evolucionar, desarrollarnos.

Los niños están aprendiendo de nosotros, los adultos, y nos tomarán primero como elemento de seguridad, y luego como ejemplo.

Los niños evolucionan, se desarrollan y sus miedos con ellos, por ello debemos percibir cuales están dentro de su etapa evolutiva y cuales no.

Sean del tipo que sean, evolutivos o no, cuando los peques de la casa sientan miedo, debemos ofrecerles seguridad, estando a su lado, protegiéndoles, pero nunca alentando, potenciando el miedo.

Como elementos de seguridad debemos acompañarles durante la situación temida, permitiendo que experimenten las sensaciones que les provoca ese momento y ensayando respuestas de afrontación.

De esta manera, potenciaremos el desarrollo emocional y cognitivo del niño.

Si por el contrario le “salvamos” de la situación temida, impediremos que adquiera las habilidades y capacidades necesarias que le serán útiles a lo largo de su vida cuando tenga que enfrentarse a situaciones difíciles y complicadas, ampliando las posibilidades de que nuestro peque sea un adulto temeroso e inseguro.

Nuestra seguridad y confianza en nosotros mismos y en ellos, ayuda a que los peques de la casa evolucionen y se desarrollen de forma positiva.

Alejandra F. Aladro

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