La hora de la comida

Alimentos nuevosMuchos padres se preguntan cómo evitar discusiones con sus peques a la hora de dar de introducir alimentos a la hora de la comida. Este hecho suele provocar muchos quebraderos de cabeza a los padres.

Cuando empezamos a introducir alimentos sólidos en la alimentación de nuestro hijo, siempre seguimos las pautas que nos facilita el pediatra, pero el pediatra, generalmente, no nos dice como podemos hacer para que las pruebe.  Por eso os vamos a ofrecer unas pautas que podéis seguir para facilitar el acercamiento de el peque de la casa a los alimentos nuevos. Estos pequeños puntos os pueden ayudar con los niños más pequeñitos y también con los que ya no lo son tanto.

  1. Jugar con la comida:  Sí, lo que habéis leído, jugar con la comida. A los niños les gusta explorar, investigar, son pequeños científicos haciendo pruebas y obteniendo resultados. Con la comida, ellos deben hacer lo mismo, experimentar, tocar, probar a su ritmo. Pensad cuando a nosotros como adultos nos dan algo nuevo, ¿qué hacemos? Olemos, probamos un trozo pequeño, lo saboreamos lentamente, e intentamos buscar en nuestro recuerdo sabores parecidos. Pues eso mismo debemos permitir a los niños.
  2. Los dedos primero, la boca después:  El primer acercamiento que tienen los niños con las cosas es a través de las manos. Así que dejémosles que coman con las manos, al menos los primeros bocados, así podrán observar su textura, su color, su temperatura.
  3. Bocados pequeñitos:  Los niños suelen comer con bocados pequeñitos de por sí, pero cuando prueban cosas nuevas esos bocados suelen ser más pequeños aún.
  4. Cantidades pequeñas el primer día: El primer día que les damos un alimento nuevo, es bueno, que sólo dejemos que lo pruebe, no ponerles un plato completo con este nuevo sabor. Podemos ir introduciendo mayor cantidad de ese alimento nuevo. Deben ir tolerando el sabor nuevo, aceptándolo. 
  5. Tiempo al tiempo: Debemos respetar que no quieran comer algo las primeras veces, por ello es importante no obligarles, ya que si les obligamos estaremos provocando una situación de ansiedad ante ese alimento y le cogerán “manía”. Hay sabores que pueden resultar muy fuertes al principio o texturas muy novedosas para las que no están preparados; hay un sinfín de alimentos que tienen los mismos nutrientes, si de momento no quieren uno, probemos con otro.
  6. Implicarles en la preparación:  Cuando van siendo mayores, podemos dejarles estar en la cocina viendo y ayudando en la cocina dentro de sus posibilidades. Que conozcan, jueguen con el alimento antes de su preparación, que observen como se transforma, de esta forma lo conocerán, ya no será un desconocido.

Pero sobretodo, y lo más importante, es crear un clima agradable y sin presiones durante el horario de las comidas, así podremos permitir que nuestros hijos disfruten con el mundo de la comida.

Alejandra F. Aladro

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